Crear un juego para que lo resuelva otra persona puede ser una consigna de clase. Esa posibilidad forma parte de Cerebriti Edu. Su creador, Raúl Orejas, vincula el origen del proyecto con dos intereses: el juego como motivación y la producción compartida de contenidos educativos.
En una entrevista con ProFuturo, Orejas recordó un concurso de preguntas de su etapa escolar que le había despertado un fuerte interés por Ciencias Sociales. Después estudió Publicidad y Relaciones Públicas y trabajó como director creativo. Al desarrollar Cerebriti, recuperó aquella experiencia y el interés por los contenidos creados en comunidad.
La plataforma reunió juegos educativos y dio lugar a Cerebriti Edu, donde docentes y estudiantes pueden producir propuestas. Ese cambio de papel es lo que nos interesa: además de responder preguntas preparadas por otra persona, los alumnos pueden tomar decisiones sobre las consignas que van a resolver sus compañeros.
Escribir para otros abre un trabajo distinto del de acertar: elegir el contenido, precisar una pregunta y revisar si la respuesta tiene sentido. Esa posibilidad de producir, además de jugar, conecta la propuesta educativa de Cerebriti con la idea de contenidos compartidos que Orejas ubica en el origen de la plataforma.



